Todo empezó en un viaje a Bariloche.
Entre aromas, vitrinas y calles llenas de chocolaterías, algo se despertó.
Un mundo nuevo.
Un latido distinto.
El mundo del chocolate.

Mi nombre es Demian, soy médico cardiólogo y, hasta ese momento, sabía poco y nada
sobre la fabricación de chocolates.

Lo que sí sabía era que me encantaban.

Con está pasión que empezó a latir fuerte, inicié casi como un juego a templar chocolate en casa.

Sin expectativas. Sin planes.
Pero pasó algo:
a quienes los probaban, les gustaban. Y mucho.
Ese fue el primer latido de lo que después se transformaría en LATE Chocolates.

Me formé, hice cursos y profundicé con una idea clara:
Hacer chocolates originales, honestos y de altísima calidad.
Pero LATE no se trata solo de técnica.
Se trata de ir más profundo.

Exploré los orígenes del cacao, su valor simbólico, los rituales ancestrales, su historia como alimento sagrado y también sus propiedades sobre el cuerpo y las emociones.

Chocolate, corazón y conciencia

Como cardiólogo, me interesó especialmente el vínculo del chocolate con:

Presión arterial

El colesterol

Estado de animo

Y ahí apareció una verdad que hoy define nuestra filosofía:

El chocolate puede ser placer y bienestar cuando se respeta una regla simple:

Alta calidad, baja cantidad.

Y así late LATE

En LATE Chocolates cada pieza está hecha a mano, una por una.

  • Con tiempo.
  • Con intención.
  • Con respeto por el cacao.
  • No producimos en serie.
  • No buscamos exagerar.
  • Buscamos equilibrio, sabor y emoción.

Porque cuando algo se hace con dedicación real, se siente. Y cuando se siente, late.